Antes de convertirse en oficio, la voz fue para Verónica Ferreiro una forma de juego, memoria y refugio.
Nació en A Coruña, en una familia de músicos. A los cinco años llegó la danza y, poco después, una grabadora de casete con la que comenzó a registrar su propia voz. Escuchaba a Elvis, inventaba melodías y organizaba aquellas grabaciones como si fueran pequeños programas de radio. Sin saberlo, empezaba a construir una manera propia de contar el mundo.
Durante años, la danza y la música crecieron como dos vidas paralelas hasta aprender a hablar el mismo idioma. Verónica completó los estudios oficiales de Danza Clásica conforme al Plan de 1966 y amplió su formación con el Intermediate Degree de la Royal Academy of Dance de Londres. Estudió también piano y solfeo en A Coruña, pero sería durante la adolescencia, al encontrar a Carmen Rey, cuando descubriría el jazz, el soul, la improvisación y la necesidad de buscar una voz que no se limitara únicamente a reproducir lo aprendido.
En esa búsqueda aparecieron artistas que marcarían profundamente su manera de entender la interpretación. Stevie Wonder, Rachelle Ferrell o Chavela Vargas le mostraron que una voz podía contener muchas voces y que cantar no era solamente emitir un sonido: también podía ser una forma de transformar, sostener y emocionar.
En 2002 obtuvo un premio como intérprete gallega y una beca que le permitió trasladarse a Madrid para estudiar en la Escuela de Música Creativa. Allí profundizó en canto, armonía, improvisación y entrenamiento auditivo, y recibió en 2005 el premio al mejor expediente académico. Madrid se convirtió en el lugar donde su formación artística empezó a convivir con el oficio.
Como cantante, corista y bailarina participó en giras, grabaciones y programas de televisión junto a artistas como Ana Torroja, Malú, David Bisbal, Raphael, Amaral, Xoel López, Beatriz Luengo o Dani Fernández, entre otros. Aquellos años de escenarios, estudios de grabación y grandes producciones le proporcionaron una experiencia transversal: la del cuerpo que habita la escena, la voz que se integra en un conjunto y la artista que aprende a acompañar el trabajo de otros sin perder su propia identidad.
Paralelamente, continuó investigando la voz a través del canto lírico y de distintas técnicas contemporáneas. Se formó con Marianne Ax, Miguel Manzo, Helen Rowson y Cathrine Sadolin, y realizó en Nueva York clases y encuentros con artistas y docentes como Gretchen Parlato, Jane Monheit, Becca Stevens y Wendy Parr. De ese recorrido fue naciendo una comprensión cada vez más amplia de la voz, en la que cuerpo, emoción, técnica e identidad artística forman parte de un mismo proceso.
Esa mirada se convirtió también en una de las grandes líneas de su trayectoria profesional. Verónica ha formado parte de doce ediciones de La Voz y La Voz Kids, acompañando vocal y artísticamente a concursantes y trabajando con los equipos de artistas como Malú, Manuel Carrasco, Antonio Orozco, Melendi, Aitana, Manuel Turizo o Ana Mena.
Desde 2023 forma parte del equipo de RTVE encargado de la Dirección Vocal de EuroJunior, labor que continúa en 2026. Su experiencia comprende también la preparación vocal de Billy Elliot, el musical, la participación como jurado especializado en procesos vinculados a Eurovisión y JazzEñe y el trabajo de dirección vocal y artística en diferentes formatos televisivos.
Su faceta como intérprete y creadora encontró un primer territorio propio con Laio, publicado en 2011. Autoproducido y escrito en gallego, castellano e inglés, el álbum reunía jazz, soul y folk y situó a Verónica en el número uno de jazz de iTunes España. Con su cuarteto recorrió teatros, salas y festivales y compartió cartel con músicos como Yellowjackets, Pat Martino, Scott Henderson, Gregory Porter o Robert Glasper.
En 2015 llegó Nese Tempo, un trabajo en gallego mezclado y masterizado por Dave Darlington. El disco alcanzó nuevamente el número uno de jazz de iTunes España y llevó a Verónica a representar a España en el Festival Internacional de Jazz de Puerto Príncipe en 2017.
Su tercer trabajo discográfico, Camiño, apareció en 2022 junto al guitarrista y compositor Javier Sánchez. En él, la voz y los poemas en gallego de Verónica dialogan con las composiciones y arreglos de Javier, entre la música de raíz, el jazz y la música clásica. Producido por Troy Miller y grabado en Londres junto a la City of London Sinfonia, el proyecto ha recorrido festivales y escenarios en España y otros países europeos.
Su actividad artística se ha ampliado en los últimos años con nuevas colaboraciones discográficas, conciertos, grabaciones y trabajos vocales en grandes producciones musicales. Sin embargo, todas sus facetas parecen regresar siempre al mismo lugar: la búsqueda de una voz propia y la posibilidad de acompañar a otros en ese proceso.
De esa visión nace TRANS·FORMARTE, un espacio en el que Verónica reúne su experiencia como intérprete, creadora, directora vocal y docente. Una forma integral de comprender el oficio artístico, atendiendo no solo a la técnica, sino también al cuerpo, la emoción, la identidad y la relación personal de cada artista con aquello que desea expresar.
Mundos que parecían separados —danza, música, escena, creación y acompañamiento— terminan así formando parte de una misma trayectoria. El silencio se abre y la voz aparece.